APRENDIENDO A VIVIR CON EL VITÍLIGO

Para la persona diagnosticada con vitíligo, también conocida como el mal del pinto, su vida se ve afectada día tras día, por el componente del valor social que se apoya en la apariencia física.

Cuando esta enfermedad es diagnosticada en algún miembro de la familia, esta desencadena una serie de emociones, y dudas a la vez, porque su causa no se conoce con exactitud y su pronóstico es incierto. Se manifiesta con manchas blancas en la piel de aparición repentina, sin dar tregua a una debida prevención, siendo muy difícil lidiar con esta enfermedad ya que caemos en la idea errónea de que el efecto visual es lo que somos.

Es aconsejable que las personas se instruyan sobre esta patología, reconociéndola como una enfermedad idiopática adquirida, o heredada, caracterizada por la pérdida de melanina y de melanocitos funcionantes. A pesar de su naturaleza benigna, ha estigmatizado desde la antigüedad a sus portadores, que fueron considerados dianas de maldiciones divinas justificadas por pecados presentes, o pasados, repercutiendo de forma muy notable en la calidad de vida de los pacientes.

Entre las opciones terapéuticas capaces de influir en el curso caprichoso de esta enfermedad está la Fototerapia UVB de Banda Angosta, considerada actualmente como su mejor tratamiento, porque estimula a los melanocitos de la piel sana y detiene la muerte celular. La mayoría de los pacientes (82%) experimentan algún grado de repigmentación que resulta cosméticamente aceptable. Se espera una mejor respuesta en las manchas localizadas en cara y cuello, seguida por las del tronco, los brazos y las piernas, pero las expectativas son escasas o nulas en las manchas de las manos y los pies. Para el vitiligo localizado contamos con la Microfototerapia, una técnica que permite tratar selectivamente las lesiones, sin irradiar la piel sana, lo cual es muy útil en niños, a quiénes debemos proteger de la radiación ultravioleta.

Finalmente es muy importante contar con el apoyo psicológico del médico, familiares y personas cercanas, porque ayuda mucho a sobrellevar el proceso de sanación de esta enfermedad.

El vitíligo se caracteriza por manchas redondeadas, irregulares que tienen a un color lácteo o marfilino. La fototerapia estimula los reservorios de melanocitos que se encuentran en los folículos pilosos, por esto un signo de buena respuesta es la presencia de pigmento folicular dentro de la mancha.

 

El vitiligo se localiza en cara, tronco y extremidades, suele ubicarse alrededor de los orificios naturales.

 

El vitiligo se localiza en cara, tronco y extremidades, suele ubicarse alrededor de los orificios naturales.

 

Algunas veces se localizan siguiendo el trayecto de un nervio, se los llama vitiligo segmentado, se piensa que en este tipo la causa es una lesión del nervio.

 

El vitiligo localizado, es decir que compromete una sola región del cuerpo, es mejor tratarlo con Microfototerapia, especialmente si se trata de un niño, así evitamos la dosis acumulada de radiación ultravioleta.

 

Una variante de muy difícil tratamiento es la que compromete labios y punta de dedos: lip-tips.

 

Antes y después de 48 sesiones de fototerapia UVB de banda angosta.

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